Las Escuelas Públicas de Chicago educan a más de 316,000 estudiantes, emplean a decenas de miles de personas y operan con un presupuesto de casi $10 mil millones. Sin embargo, su importancia económica va mucho más allá de su fuerza laboral y su gasto.
Unas escuelas públicas sólidas ayudan a las ciudades a atraer y retener a las familias, facilitan a los empleadores la contratación de talento y preparan a la fuerza laboral que necesitarán en el futuro. Encuestas nacionales realizadas a líderes empresariales han revelado que la calidad de las escuelas públicas es importante tanto para la elección de la ubicación de las empresas como para su capacidad de contratar y retener trabajadores. Una encuesta del 2026 realizada a ejecutivos corporativos y consultores de selección de ubicaciones clasificó la mano de obra calificada entre los factores más importantes en las decisiones de ubicación. Es por eso que la calidad escolar, un nivel académico sólido, una enseñanza eficaz y oportunidades significativas para los estudiantes, ocupa un lugar central en cualquier conversación sobre la competitividad económica de Chicago.
Los promedios de toda la ciudad también ocultan enormes diferencias entre los estudiantes. Los estudiantes de raza blanca de Chicago suelen obtener resultados por encima de los promedios nacionales, mientras que los estudiantes de raza negra, latinos y de bajos recursos económicos se mantienen muy rezagados. En matemáticas de cuarto grado, la brecha entre los estudiantes de bajos recursos económicos y sus compañeros casi se duplicó, pasando de 19 puntos en el 2003 a 35 puntos en el 2024.
Entonces, ¿qué debería hacer Chicago?
En primer lugar, debemos comprender mejor por qué el desempeño relativo de Chicago se ve tan diferente en cuarto y octavo grado. Sabemos que demasiados estudiantes comienzan la escuela ya con un retraso. En el 2025, alrededor del 40% de los estudiantes que ingresaron a CPS no se consideraban preparados para el Kínder en las tres áreas de desarrollo.
Sin embargo, los mejores resultados de Chicago en octavo grado sugieren que podría haber lecciones sobre el progreso de los estudiantes en CPS que se puedan aplicar desde etapas más tempranas. NAEP no puede indicarnos qué es lo que explica esa diferencia, pero CPS debería tratar de comprenderla.
En segundo lugar, Chicago debe cerrar las brechas de oportunidad ocultas en sus promedios. Eso significa invertir en iniciativas como el Plan para el Éxito de los Estudiantes de Raza Negra y tratarlas como estrategias serias con resultados medibles. El plan establece metas ambiciosas para el crecimiento académico, el sentido de pertenencia de los estudiantes, la disciplina y la representación de educadores de raza negra, pero esos objetivos significarán poco sin los recursos y el plan de implementación necesarios para llevarlos a cabo.
También significa fortalecer el apoyo a los estudiantes aprendices de inglés. Una investigación del Consorcio de la Universidad de Chicago muestra que los estudiantes que alcanzan el dominio del inglés a menudo llegan a igualar o superar a sus compañeros que nunca fueron clasificados como aprendices de inglés en cuanto a asistencia, calificaciones y resultados en los exámenes. Sin embargo, el plan estratégico de CPS indica que el 27% de los estudiantes aprendices de inglés no alcanza el dominio del idioma en un plazo de seis años. En un distrito donde más de uno de cada cuatro estudiantes es un aprendiz de inglés, cerrar esa brecha debería ser una prioridad máxima.
Por último, el mejoramiento académico requiere estabilidad financiera. CPS inició su ciclo presupuestario más reciente enfrentando un déficit de $732 millones, mientras que la propia fórmula de financiamiento de Illinois indica que el distrito cuenta solo con el 70% de los recursos que necesita para estar adecuadamente financiado, una brecha de aproximadamente $1.9 mil millones.
El Estado debe hacer más. Pero CPS tampoco puede gastar dinero que no tiene. Las repetidas crisis presupuestarias y los recortes anuales afectan a la calidad de las escuelas, ya que estas pierden personal, programas, materias optativas, apoyo académico y oportunidades para los estudiantes.
Esto tiene importancia más allá de CPS. Las encuestas muestran que la calidad de las escuelas influye en el lugar donde las familias eligen vivir, mientras que las investigaciones sobre las familias que se van de ciudades como Washington y Philadelphia han revelado que las escuelas son un factor significativo en sus decisiones. La estabilidad presupuestaria determina la calidad de las escuelas y la calidad de las escuelas determina si las familias se quedan.
Chicago compite todos los días por atraer empresas, trabajadores y familias. Nos comparamos con otras ciudades importantes en materia de empleo, crecimiento demográfico, impuestos, transporte y más.
Deberíamos tomar con la misma seriedad el desempeño de nuestras escuelas públicas.
Mariam Raheem es analista superior de datos y Hal Woods es jefe de políticas en Kids First Chicago.
Lea el informe completo de NAEP
Nuestro último informe analiza en detalle el desempeño de los estudiantes de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) en la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP, por sus siglas en inglés).
El análisis destaca en qué áreas los estudiantes de CPS están mostrando progreso, dónde persisten los retos y qué nos revelan los datos sobre los resultados de los estudiantes en todos los grados y materias.